lunes, 16 de abril de 2012

La gloria o la ruina en ocho días

El Madrid se entrena en Valdebebas / terra.es
El Real Madrid encara la semana más dura del curso, su particular semana de exámenes finales. Tres partidos de los que puede depender el balance que se haga a final de temporada. El doble enfrentamiento ante el Bayern Munich y el gran clásico español ante el FC Barcelona llevarán al límite el proyecto de Mourinho y Florentino Pérez.
El primer envite llega mañana en la ida de las semifinales de Champions. Se trata del primer partido serio del Madrid en una Champions League, cuyo nombre, en ocasiones y por caprichos del destino, le viene grande. El equipo de Jose Mourinho se enfrentará a un Bayern Munich especialmente motivado ya que está a solo dos partidos de disputar su final. Los alemanes ya se han encargado de animar el partido con algunas declaraciones que insinúan una encerrona para el conjunto merengue. Si bien el Madrid es superior a su rival, que tiene en Mario Gómez, Ribery y Robben a sus hombres más peligrosos, la igualdad entre ambos clubes otorga al partido ese clima de gran clásico europeo que tantos recuerdos nos trae. Por su parte, el alemán Schweinsteiger vuelve tras una lesión y su rendimiento es aún una incógnita. El equipo germano ya ha dado por perdida la Bundesliga y ve en la Champions League la única vía para salvar su temporada.
El sábado llegará el Clásico. Uno más. Esta vez Madrid y Barça se ven las caras con la liga en juego. Al Madrid le vale el empate. No perder significaría un golpe casi definitivo a la liga. En cambio, el Barça solo seguiría vivo con la victoria. Esta coyuntura podría provocar el enésimo cambio de sistema de Mourinho en los partidos grandes. Un hipotético retorno al trivote defensivo (o triángulo de presión alta, en desuso) supondría que el Barça comenzase a ganar el partido desde el mismo túnel de vestuarios. El Real Madrid debe enfrentarse al Barça con sus mejores jugadores. Así es como le ha conseguido mirar a los ojos en varios partidos. El sábado, Altintop y Coentrao deberían quedar con Lass para ver el partido en casa de este último, cómodamente sentados en el sofá, donde no estorben.
Y el miércoles, la vuelta de las semifinales en el Bernabéu. La trascendencia de este partido dependerá en gran medida de lo que pase en el Allianz Arena. Si el Madrid se trae un buen resultado, podrá especular con el marcador y reservar varios de sus hombres para el tramo final de la temporada, incluyendo los que puedan estar apercibidos de sanción para la final de Múnich. No obstante, es lógico pensar que la eliminatoria no se decidirá mañana, dada la igualdad de ambos conjuntos, por lo que los blancos deberán afrontar el partido de vuelta al más alto nivel de exigencia y concentración.

Todo o nada. Tras muchos meses de duro trabajo, los grandes números de este Madrid podrían reducirse a simple artificio si no se sacan adelante estos partidos. Los jugadores lo saben y la tensión es máxima. Nosotros ya contamos las horas para que comience a rodar el balón.

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