domingo, 22 de abril de 2012

El Camp Nou despide la liga

Marcador al final del partido del Camp Nou / Anthony Coyle
La semana del clásico acabó. FC Barcelona y Real Madrid se vieron las caras anoche en un partido vibrante y lleno de tensión que deja al equipo blanco con media Liga BBVA en el bolsillo. Los siete puntos de diferencia, pero, sobre todo, la sensación de haber acabado con una maldición, consolidan al equipo de Mourinho en la primera posición y, además, dan un plus de confianza en miras a una hipotética final de Champions.
Gran partido el visto ayer en terreno culé. Ambos conjuntos saltaron al campo con la máxima de poner fecha de caducidad a la competición. El equipo blaugrana formó con un once en el que destacaron por encima del resto la presencia del canterano Tello, la de Adriano en el lateral izquierdo y la de Thiago Alcántara en la medular. Uno innovó y otro se mantuvo en sus trece. Mou siguió apostando por su once tipo que, a pesar de las muchas críticas que ha recibido, es muy del gusto del portugués. Muy probablemente sea esta confianza la que hizo que algunos jugadores lapidados en estos últimos días dieran el do de pecho en el encuentro. La gran labor de Khedira en la contención y en las ayudas, gol incluido, y la seriedad de Coentrao en defensa, agradecieron sobre el césped aquello que Mourinho días antes defendió en rueda de prensa.
El inicio de los primeros 45 minutos dejaba bien claro qué tipo de partido presentaban unos y otros. El Barça buscaba su toque y circulación característica de balón, mientras, los blancos mataban a la contra y a balón parado. Y mataron. El gol de Khedira a la salida de un córner, en un fallo clamoroso de Puyol, puso el partido en el punto que buscaban desde el inicio. Y otra vez Casillas. El guardameta, con 0-1 en el marcador, salvó un mano a mano con Xavi que pudo plantear desde ese momento un partido muy diferente.
Poco Messi y mucho Cristiano. Las tornas se cambiaron en este derby. Mientras que el crack argentino fue de más a menos, el astro portugués se mantuvo a un gran ritmo durante todo el encuentro. El siete blanco, esta vez sí en un clásico, fue un jugador determinante. Desborde, velocidad, descaro y sacrificio por el equipo, algo poco habitual en él, hicieron que CR7 defendiera como uno más durante casi los 90 minutos.
Tras el descanso, más de lo mismo. Los dos equipos siguieron a lo suyo. Unos, los blancos, en busca de ampliar el resultado para evitar sustos de última hora y otros, los culés, tras un gol que les diera el empate y la lucha por la liga. Y lo consiguieron. El empate llegó con un gol en el que apareció el desaparecido Messi. El rosarino se fue de todo el que salió a su paso para trenzar una jugada que acabó con gol de Alexis. La alegría duró poco en el Camp Nou, ya que tan solo tres minutos después Cristiano Ronaldo volvió a poner a su equipo por delante en el luminoso. El luso llamó a la calma en un acto que recordó al silencio que pidió Raúl hace años en el mismo escenario con una celebración que muchos aficionados blancos secundaron desde sus casas.
Con la recta final del encuentro apareció la defensa del Real Madrid. Sublimes en el corte y en el marcaje, Pepe y Sergio Ramos, algo más el portugués, estuvieron en todas. La zaga blanca se tornó hermética e inaccesible e imposibilitó los movimientos culés. La contundencia defensiva supo alejarse de la marrullería y el juego sucio que ha acompañado a los últimos clásicos. La tensión en el campo no fue a más y, aparte de algún que otro choque entre algunos jugadores, no se vieron detalles feos ni faltas de respeto entre ambos conjuntos. Es de agradecer que en un partido del nivel que se vio anoche deje para el día siguiente los titulares dignos de semejante espectáculo y aleje, de una vez por todas, aquello en lo que muchos se apoyan para rellenar páginas y páginas en blanco.

No hay comentarios :

Publicar un comentario