sábado, 17 de marzo de 2012

¿Te acuerdas de... Claudio López?

LEYENDA CHÉ, PESADILLA CULÉ
Cromo de Claudio López 96-97/ Minuto 91
Tradicionalmente la liga española de fútbol se ha nutrido de una gran cantidad de jugadores argentinos. Di Stéfano, Maradona, Kempes, etc. han pisado los diferentes estadios del panorama futbolístico español con más o menos éxito. En la década de los 90, el desembarco de argentinos en Primera División aumentó gracias a la sentencia Bosman y a la posibilidad de contratar tres jugadores extracomunitarios en vez de dos.
Desde que tengo conocimiento futbolístico, he convivido con una escuela de delanteros argentinos excepcionales. Desde Caniggia, Batistuta y Crespo hasta los actuales Tévez, Milito, Lavezzi, Higuaín y Agüero, pasando por clásicos que jugaron en nuestra liga como Esnáider (al que mi compañero Roberto ya se encargó de recordar en esta misma sección), el nacionalizado Pizzi, ‘Turu’ Flores o Leo Biagini. En este último grupo se encuentra nuestro protagonista de hoy, Claudio Javier López, más conocido como Piojo López, que, tras cuatro temporadas vistiendo la camiseta del Valencia, tiene el status de mito para la afición ché.
No fue un delantero más. Era un líder forjado a base de carácter argentino y goles en uno de los equipos más gloriosos del Valencia en su historia reciente. El Piojo fue uno de los futbolistas que empezó a construir los pilares del equipo que actualmente es hoy, ya que de no ser por él, Mendieta, Cañizares, Angulo, Albelda, Baraja, etc. el club ché no estaría cómodamente instaurado como tercer equipo más importante del país por detrás de Barça y Real Madrid.
Llegó a la capital del Turia con solo 22 años procedente de Racing Club y con pocas probabilidades de jugar como titular por la presencia del Romario en el equipo. Pero el carácter díscolo del fantástico ariete del Dream Team hizo que Aragonés no contara con el brasileño. Como consecuencia, fue cedido al Flamengo en diciembre, lo cual fue aprovechado por el Piojo. El argentino se asentó en el equipo aún firmando un registro goleador bastante pobre, al conseguir solo cinco goles en 45 partidos disputados durante la temporada. La temporada acabó con el Valencia como décimo clasificado en Primera, eliminado en octavos de final de la Copa por Las Palmas y también apeado de la UEFA, en cuartos de final ante el Schalke 04.
Al año siguiente la situación del Valencia se tambaleó tanto deportiva como institucionalmente. Valdano empezó la temporada como entrenador, pero fue cesado tras la disputa de las tres primeras jornadas de liga. Su sustituto fue el italiano Claudio Ranieri, al cual le costó hacerse con el equipo. Tanto fue así que el presidente Francisco Roig tuvo que presentar su dimisión por los malos resultados deportivos, haciéndose cargo del club Pedro Cortés. Pero el italiano consiguió 'dar con la tecla' y, de la mano de Mendieta y Claudio López, llevó al equipo hasta el noveno lugar en la clasificación al final de la liga. Los números del Piojo se elevaron también considerablemente, hasta llegar a los trece goles en 44 partidos. Pero lo más importante de esta temporada fue que el argentino empezó a forjar su leyenda como ‘bestia negra’ del Barça. En el partido de liga disputado en el Camp Nou, el Valencia remontó un 3-0 en contra gracias, en parte, a la labor del Piojo, que marcó dos de los cuatro tantos que ayudaron al conjunto de Ranieri a llevarse los tres puntos del Camp Nou.
Claudio López celebra un gol con el Valencia / deportevalenciano.com
A menudo, la gran trayectoria de Claudio López en el Valencia se ve eclipsada por sus actuaciones ante el F.C. Barcelona. Normal hasta cierto punto, ya que fue la peor pesadilla para los catalanes en la década de los 90. El argentino endosó doce goles en quince partidos al conjunto catalán, la mayoría de ellos al espigado portero holandés Ruud Hesp. En nuestra retina siempre permanecerán las imágenes de un Piojo imparable para las defensas rivales por su velocidad y verticalidad colosales, tanto con como sin balón. Su zurda, un cañón incansable capaz de perforar cualquier portería rival y si el equipo contrario vestía de blaugrana, mayor facilidad para hacerlo. Especialmente prodigioso fue el tanto conseguido en su último año como valencianista ante el Barça, con Mestalla como escenario. El Piojo conectó un cabezazo inapelable desde la frontal del área que Hesp no pudo atajar. Creo, sinceramente, que no he visto un gol de tan bella factura marcado con la testa desde entonces.
Pero como digo, no solo hizo carrera en sus partidos contra el Barça. Piojo López explotó definitivamente en la temporada 98/99, en la que contribuyó de manera considerable en la consecución de la sexta Copa del Rey del equipo ché en una competición en la que eliminó al Barcelona en cuartos de final, al Real Madrid en semifinales y al Atlético en la final, con goles del argentino en todos los partidos de estas rondas. Gloria para el Piojo y para todo el valencianismo, cuya comunión con aquel equipo dista mucho de la existente con el conjunto actual, por muchos logros que estos puedan conseguir.
La Copa no fue el único éxito aquella temporada, ya que los de Ranieri terminaron cuartos en Primera, consiguiendo así la clasificación para la Champions League. Gran culpa de ello la tuvieron los 21 goles conseguidos por Claudio en dicha competición, a los que hay que sumar otros 17 en los demás torneos oficiales. Una auténtica locura goleadora que aupó al Valencia hasta la clasificación para la máxima competición continental.
El último año del Piojo en la capital del Turia dejó un cierto sabor agridulce en los aficionados después de la final de Champions perdida contra el Madrid en París. Y es que el torneo realizado por el equipo de Héctor Cúper (primera temporada en el club) fue impecable, siempre guiados por los goles de un Piojo cuyo rendimiento fue excepcional, como así lo acreditan sus seis tantos en la competición. No obstante, pesó la inexperiencia en una final ante el más experto, un equipo encogido ante otro desmelenado. El resultado lo dice todo: 3-0, y Claudio tan desaparecido como todo su equipo. Al final de temporada, 21 goles que le sirvieron para despedirse del Valencia por la puerta grande antes de ser traspasado a la Lazio.
Como no podía ser de otra manera, la selección argentina también disfrutó el talento de Claudio López, que consiguió una plata olímpica en Atlanta ‘96 y disputó los mundiales de 1998 y 2002 con la albiceleste. En total, 67 intenacionalidades en las que consiguió la nada despreciable cifra de 22 tantos.
Solo cuatro temporadas le bastaron al Piojo para ser recordado con un cariño especial en Mestalla y ser considerado un mito de la historia moderna valencianista. Su rendimiento y la herencia dejada bien lo merecen: una Copa del Rey, una Supercopa de España y una final de Champions, a los que hay que añadir 77 goles en 196 partidos. Historia viva de un equipo y grandes recuerdos en los aficionados al fútbol que no serán tan efímeros como cualquiera de sus carreras por el verde de Mestalla.

1 comentario :

  1. El gran Piojo, la última vez que lo vi jugar fue con el América de México!!! Un gran delantero...

    ResponderEliminar