viernes, 30 de marzo de 2012

¿Te acuerdas de... Alfaro?

LA TARJETA ROJA COMO FIEL COMPAÑERA
Cromo de Alfaro 94-95 / Minuto 91
Pablo Alfaro, futbolista y médico, fue un hombre solidario. Solidario con sus colegas de profesión, los médicos, a los que no dejó de mandarles pacientes durante toda su carrera. Quizá esté exagerando, pero el dudoso mérito de ser el jugador más expulsado de la liga se empeña en demostrarnos que no, que no exagero.
Pablo Alfaro Armengot (Zaragoza, 24 de abril de 1969) debutó en Primera División en 1989 con el Real Zaragoza ante el Rayo Vallecano. Tras ese partido permaneció 17 temporadas en la máxima categoría del fútbol español y consiguió ser el jugador con más campañas en la historia de la liga. Este récord (y no el otro) da muestras del gran jugador que fue. Un defensa experimentado casi desde el mismo día de su debut. Su excelente colocación le hacía anticiparse continuamente a los delanteros rivales, ganando multitud de balones para su equipo.
Según los que le conocen bien, Alfaro es un tipo afable y cordial, de excelentes modales. Dicen que nunca negó una entrevista y siempre atendió a los medios con la mejor de las sonrisas. Como Luca Brassi: cariñoso y complaciente con su Don, pero despiadado con sus enemigos; Alfaro se transformaba dentro del rectángulo de juego. Podía hacer un gran partido defensivo y tirar todo por la borda con un cruce de cables inoportuno: “ni yo mismo sabría explicarlo” -ha afirmado en alguna ocasión. Así fue durante toda su carrera. Paco Herrera, técnico que coincidió con él en el Mérida, harto de sus expulsiones le advirtió: “La próxima sanción que te pongan por una expulsión, yo te la triplicaré”. Y por lo visto funcionó (Reportaje El País 23 noviembre de 2000 – Daniel Gil).
Su buen hacer con el conjunto maño a lo largo de tres temporadas le llevó al FC Barcelona de Johan Cruyff, campeón de Europa. Aquel año se codeó con los mejores jugadores del mundo, algo que, según él, le sirvió para crecer como futbolista. Y creció. Con el Barça ganó las supercopas de España y Europa, además de la Liga Española.
Sin embargo, no logró hacerse un hueco en el once titular y al año siguiente fue traspasado al Racing de Santander. Allí permaneció tres años, donde rindió a un gran nivel. Eso le valió su fichaje por el Atlético de Madrid en 1996. Por allí pasó sin pena ni gloria y fichó por el Mérida, donde estuvo tres años, y después recaló en el Iraklis FC, de Grecia.
Alfaro pelea con Zidane / as..com
Tras menos de un año en el fútbol griego, llegó el gran paso de su carrera: el Sevilla FC, en Segunda División, se hizo con sus servicios y así comenzó a forjar su leyenda en el club de Heliópolis. De la mano de Joaquín Caparrós, ayudó a armar aquel Sevilla que se proclamaría varias veces campeón de la Copa de la UEFA y de la Copa del Rey, además de ganar una Supercopa de Europa.
Aunque el defensa solo ganó una UEFA, fue parte fundamental de ese equipo. Junto a Javi Navarro formó una pareja de centrales temible y temida por todos los rivales. Uno de sus momentos menos afortunados como futbolista llegó en la temporada 2000-2001. Se disputaba un derbi sevillano, esta vez en Segunda División, con la intensidad propia de este tipo de partidos, cuando Alfaro realizó una entrada por detrás a Capi, que cayó al suelo retorciéndose de dolor. El defensa sevillista abandonó el campo, expulsado, entre gritos de “Asesino, asesino”. Tras el partido, reconoció que la entrada había sido dura, pero que habría bastado con una amarilla. Juzgad vosotros mismos:



Abandonó el Sevilla en 2005 para terminar su carrera dos años después en el Racing de Santander. Actualmente está comenzando su trayectoria como entrenador y ya ha dirigido al Pontevedra y al Recreativo de Huelva.

1 comentario :

  1. Excelente aportación de uno de los jugadores más duros de la liga de los últimos tres lustros.

    Recuerdo en la 2001-2002 que, junto a Javi Navarro (otro jugador bastante duro), fue uno de los jugadores más tarjeteados de la liga.

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