domingo, 18 de marzo de 2012

Molina no era el problema

Molina durante un partido con el Villarreal / Goal.com
Menos de tres meses ha durado la aventura de José Francisco Molina en el banquillo del Villarreal. Tras la derrota amarilla de esta mañana ante el Levante, el club ha comunicado la destitución del técnico valenciano. El equipo ocupa actualmente la decimoséptima posición, a la espera de lo que haga mañana el Racing en su partido ante el Espanyol.
Molina llegó al Villarreal a finales de diciembre sustituyendo a Garrido. Cogió al equipo al borde del descenso y lo cierto es que la situación no ha variado. La “apuesta segura” de Francisco Roig cuando 2011 ya agonizaba es hoy un cheque sin fondos, un entrenador con el crédito agotado. Sus 12 puntos de 30 posibles han agotado la paciencia de sus dirigentes, que últimamente escurren el bulto con demasiada facilidad.
El problema no está en el banquillo. Las lesiones durante el primer tercio de la competición se cebaron con el conjunto amarillo y echaron por tierra los objetivos marcados a principio de temporada. No obstante, la pésima temporada que está realizando el equipo castellonense responde a una planificación deportiva igualmente penosa y despreocupada. Las negociaciones por Rossi y Nilmar y la marcha de Santi Cazorla no dejan en buen lugar a la directiva. Si bien los dos primeros no abandonaron el club, sendas lesiones les han impedido participar durante la temporada, lo que ha hecho que la producción ofensiva del equipo dependa en gran medida de la inspiración de Marco Rubén, que no ha disfrutado de una gran regularidad.
Por tanto, hay que mirar más arriba. Los refuerzos que llegaron en verano no estuvieron a la altura del pasado reciente del Villarreal, que siempre ha sabido encontrar buenas perlas en el mercado hispanoamericano. El cambio Cazorla-Camuñas dejó tocado a un centro del campo que únicamente con la creatividad de Borja Valero no ha sido capaz de encontrar su fútbol en ningún momento de la temporada.
De momento no ha trascendido el nombre de su sustituto en el banquillo. No habrá muchos valientes dispuestos a tomar las riendas de un equipo hundido con el único objetivo de evitar el descenso.

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