miércoles, 21 de marzo de 2012

¿Hasta cuándo?

Leo Messi celebra uno de sus goles ante el Granada / Goal.com
Son pocos los jugadores que han pasado por la historia del fútbol mundial dejando un rastro de sensaciones tan grande como el que a día de hoy deja Leo Messi. El argentino sigue vapuleando récords con una facilidad pasmosa. El de anoche frente al Granada le coloca como máximo goleador en la historia del FC Barcelona en partidos oficiales. Los tres que le hizo ayer al equipo andaluz dejaron atrás los 232 goles que Cesar Rodríguez Álvarez consiguió entre los años 1939 y 1955.
El nuevo hat-trick, y ya van unos cuantos esta temporada, que endosó al equipo granadino le pone en la élite blaugrana con 234 tantos, muchos de ellos de bellísima factura, en partidos oficiales y le propone un nuevo reto al astro argentino. El siguiente paso es alcanzar los 369 goles en 357 partidos que Paulino Alcántara consiguió entre encuentros oficiales y amistosos entre 1912 y 1927. El jugador filipino además posee el prestigio de seguir siendo el futbolista más joven en disputar y marcar en un partido de competición para el equipo culé.
Los adjetivos se empiezan a quedar cortos para definir a Messi. Las opiniones se aúnan entorno a su figura de la mano de detractores y defensor a ultranza. Los años siguen pasando y él permanece inmóvil en la élite de este deporte. Hasta el momento, nadie ha podido usurparle el cetro que le corresponde como mejor jugador del mundo. Sus tres balones de oro destacan por encima de sus interminables distinciones individuales. La lista de trofeos que hasta la fecha se le han otorgado es de una dimensión propia de únicamente deportistas de su nivel. Entre ellos y desde la noche de ayer, ya hay sitio para uno más.
Desde sus inicios se preveía que algo podría suceder. Su gambeteo que combinaba a la perfección con un endiablado cambio de ritmo hacía pensar que La Pulga llegaría lejos. Según fueron avanzando las temporadas, lo que al principio era un sentimiento se fue convirtiendo en una realidad, Lionel Messi estaba llamado a ser uno de los grandes. Las últimas temporadas para él, se están presentando como un paseo total y absoluto. De ser un jugador que pecaba de individualista ha pasado a convertirse en un asistente perfecto. Esto complementado con unos registros goleadores que ya rozan la perfección le hace imprescindible para su club.
Con todo ello, al 10 del Barça aún le queda un aspecto por limar: ser grande con la camiseta del país que le vio nacer. En Argentina le esperan como agua de mayo, ya que allí no han podido disfrutar de lo que le ha hecho grande en España. Con la albiceleste, Leo no ha rendido al nivel que se le presupone. Quizás por no contar con jugadores como Xavi o Iniesta, quizás por la presión que le ha rodeado siempre; lo seguro es que al país del tango le quedan muchas alegrías por vivir de la mano del jugador blaugrana.
Mi pregunta entonces es ¿hasta cuándo vamos a seguir viendo como los record se van cayendo al paso en el que Messi va avanzando? Su forma de moverse, su fútbol, su velocidad eléctrica, su capacidad goleadora y, sobre todo, la edad que tiene, tan sólo 24 años, hacen de su labor algo indescriptible y de su futuro un camino lleno de terrenos por descubrir. Las metas se presentan insuficientes. Pocos son los retos que al argentino le quedan por superar. En tan solo nueve años como futbolista profesional ha conseguido lo que ninguno. Ni los Pelé, Maradona, Di Stéfano o Cruyff llegaron tan lejos a su edad. Demos gracias por haber disfrutado de, posiblemente, el mejor jugador de todos los tiempos.

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