sábado, 31 de marzo de 2012

El Zaragoza no es apto para cardíacos

Jugadores del Zaragoza celebrando el gol del triunfo / liga BBVA
La trigésimo primera jornada de liga colocaba en el punto de mira dos partidos clave que, a día de hoy, han podido marcar gran parte de lo que pueda suceder al final de la temporada en la lucha por evitar el descenso. Tanto el partido que enfrentaba al Racing de Santander y al Granada en el Sardinero, como el que juntaba a Sporting y Zaragoza en El Molinón supondrían, en función lo que en ellos pasara, un match ball en el devenir de la Liga BBVA.
La tensión hasta el final empieza a ser el denominador común en los últimos encuentros del equipo maño. Desde que empatara a uno frente a Osasuna, quien parece olvidarse este año de ese sufrimiento llamado descenso, el conjunto de Manolo Jiménez solo sabe lo que es ganar. Tres victorias consecutivas son los resultados que ha obtenido el Zaragoza en sus enfrentamientos con Valencia, Atlético de Madrid y el de hoy ante el Sporting de Gijón.
No son solo tres puntos los que ha ido sacando, sino que, en partidos como el que le enfrentaba esta noche al conjunto de Javier Clemente, le dan un empujón en forma de ventaja con respecto a uno de sus más inmediatos perseguidores. Sumando poco a poco, han visto frutos en los buenos resultados que han ido obteniendo, ya que han pasado de ocupar el farolillo rojo de la competición a colocarse terceros por la cola, a tan solo 3 puntos del Villarreal, equipo que marca la salvación.
Tocado y hundido. Así es como se queda el equipo de Gijón que, tras su derrota de ayer, se coloca en la última posición. El golpe que recibió Alberto Lora en el partido y que le dejo KO durante unos segundos es la viva imagen de lo que su equipo está viviendo. Sin Preciado, antídoto que les reavivó la temporada pasada, empiezan a ver una luz muy oscura al final del túnel. Los encuentros clave se le complican demasiado y los puntos empiezan a escasear a la vez que el final de liga asoma por el horizonte.
Lejos de las campañas de marketing que Agapito Iglesias se empeñaba en organizar en torno a una tragedia en forma de descenso, los fichajes de alto coste que venían con el cartel de salvadores en la frente y que no siempre fueron fieles a tal misión, se han dejado a un lado. En este curso los nombres propios se han quedado aparte y son los jugadores de equipo los que poco a poco están sacando las castañas del fuego. Los ocho partidos que quedan se presentan como un camino más amargo que dulce en el que la entrega y el pundonor pueden devolverles aquello que la suerte en ocasiones les robó.

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