miércoles, 8 de febrero de 2012

¡Ole, ole y ole Mirandés!

Javi Martinez y Aitor Blanco pugnan por un balón / Marca
El sueño se acabó, cierto. Las esperanzas de un equipo llegaron a su fin, también cierto. Los deseos de un municipio de 39.000 habitantes se esfumaron. Se cerró el circulo y el Mirandés se quedó fuera. Son muchas las ilusiones que el equipo burgalés dejo esta noche por el camino después de pasar por San Mamés. Pero eso no es todo. A pesar de quedar fuera de la gran final, el equipo de Pouso sale victorioso y reforzado gracias a numerosas experiencias inolvidables.
Una goleada injusta que refleja en el marcador una realidad irreal. El equipo de primera no abrió una brecha tan grande con respecto al “equipo pequeño” como muestra el 6-2 que marcaba el electrónico al finalizar el encuentro. La pegada de un Athletic de Bilbao que no tira en absoluto la Copa del Rey, rompió los esquemas del equipo de Miranda de Ebro. Con ella, en el minuto 20 el partido quedaba visto para sentencia. Los goles de Muniain, Susaeta y Aurtenetxe impusieron al equipo rojillo, hoy de amarillo chillón, un castigo inmerecido que cerraba todas las puertas posibles a una posible remontada. A pesar de ello y como pasara en el partido de cuartos de final que le enfrentó al RCD Espanyol, el Mirandés no tiró la toalla y siguió trabajando para levantar un resultado, a priori, imposible de dar la vuelta. Y así pasó. Los dos goles de Aitor Blanco, un central,  sirvieron de poco.
Con los datos de lo ocurrido recientes en las retinas, ya echamos de menos al sorprendente Mirandés. Sorprendente porque nadie esperaba el final de esta historia. Con el cartel que presentaba el torneo del KO al principio de temporada era difícil pensar que un club de 2ªB llegaría tan lejos, pero después de lo visto hasta la noche de hoy lo raro es saber que podría haber llegado más lejos aún. Las expectativas de ver al equipo burgalés enfrentándose al gran FC Barcelona o al líder de la liga terrenal, el Valencia, se agrandaban con el paso de los partidos. ¡Qué bonito hubiese sido ver un Mirandés-Barça!
Sustentado en unos cimientos basados en el trabajo, la lucha y la entrega en el campo combinados con unas más que notables nociones de fútbol de toque puestas en práctica sobre el verde, los de Carlos Pouso no dejaron nada en el tintero. Hasta el pitido final no cesaron de correr. Una desventaja en el resultado global de cinco goles menos no fue motivo suficiente para tirar la toalla. Eso es lo que les ha hecho grandes y lo que les ha hecho ser admirados por muchos aficionados de este país. ¿Quién no animaba ayer al Mirandés? San Mamés fue testigo de ello.
Han sido muchos los años que en España hemos tenido que esperar para poder ver a un equipo de 2ªB en unas semifinales de Copa del Rey, ya que tan solo el Figueres en 2002  acompaña al Mirandés en los equipos de esta categoría que han conseguido meterse en esta fase de la competición a lo largo de a historia. Poquísimo presupuesto, tan solo 1.200.000 €,  para tal resultado.
Capítulo aparte merece Pablo Infante. El hombre que concede hipotecas de día y que deslumbra con su fútbol de noche ha sido dueño y señor de su equipo. Lo que ha sido el Mirandés ha dependido en gran parte de lo que su capitán ha podido sacar a relucir. Sin duda, el escaparate que se ha agenciado el joven delantero ha sido fruto de una predisposición exquisita para con los colores que defiende con orgullo y pasión. Muy probablemente el verano de este excelente jugador será más que movido y si así no fuera, el fútbol y sus costumbres añadirían a su lista una rareza más.

El final de la aventura solo nos deja margen para dar las gracias. Con estos casi seis meses de ensueño, se ha demostrado dentro y fuera de nuestras fronteras que en Miranda de Ebro hay un club que tiene los valores innatos de este deporte por bandera. En su feudo han de estar orgullosos por poder disfrutar de aquello de lo que nos han hecho partícipes durante este tiempo. Ahora es tiempo de liga y de centrarse en nuevos retos que desde Minuto 91 esperemos poder narrar al final de temporada. ¡Gracias Mirandés!

No hay comentarios :

Publicar un comentario