lunes, 20 de febrero de 2012

El arte de hacer difícil lo fácil

Imagen de la reunión entre RFEF, Athletic y FC Barcelona / EP
Nunca se caracterizó la Real Federación Española de Fútbol por ser un ejemplo de planificación ni de seriedad. Si hace un par de años celebró su centenario el día que cumplía 96 primaveras, hoy, a tres meses de la Final de Copa, aún no sabemos donde tendrá lugar el partido. Y es que se ha hablado de muchos estadios para albergar el encuentro que enfrentará a Athletic de Bilbao y FC Barcelona a finales de mayo: Bernabéu, Camp Nou, Vicente Calderón, Mestalla o Cornellà-El Prat.
No se estaría hablando de todo esto si a principios de temporada se hubiese decidido un emplazamiento para la final, independientemente de sus protagonistas, al estilo inglés. No habría habido debate. No hace falta disponer de un estadio como Wembley. Basta con disponer de un resquicio de sentido común. Quizá pida demasiado.
Presente el problema, es necesaria una solución. Siendo prácticos, el Santiago Bernabéu es el estadio óptimo para acoger el partido. Su capacidad, situación geográfica y prestigio pondrían el broche de oro a una Copa del Rey para enmarcar. No sé si por los motivos anteriormente mencionados, pero el directivo del FC Barcelona Toni Freixa también reconoce al estadio madridista como el idóneo para tal acontecimiento, y así lo ha hecho saber en reiteradas ocasiones. En Bilbao también se decantan por el Bernabéu como sede. En esto parece que coincidimos todos.
Sin embargo, el Real Madrid está en su derecho de no poner su estadio a disposición de la federación para la final. La afición habló. Los socios –dueños- del club no quieren que su casa sea profanada por el eterno enemigo. Es comprensible. Institucionalmente se ha utilizado una excusa perezosa y poco convincente: reformas en los baños y en las gradas. Lejos de pretender ser un ejemplo de convivencia, como sostiene el portavoz de la Junta Directiva del FC Barcelona, Toni Freixa; sí que sería amable que el Real Madrid cediese su estadio para una hipotética victoria azulgrana. Ayudaría a calmar un ambiente demasiado crispado.
Las palabras del directivo azulgrana están cargadas de oportunismo y demagogia, pues afirmar que se trata de la “fiesta del fútbol español” o que “sería un ejemplo de civismo una final en Madrid entre vascos y catalanes”, está totalmente fuera de lugar. Más aún cuando todos tenemos claro que se tendrá que aumentar el volumen del himno de España para evitar que sea mancillado por los pitos de ambas aficiones. No es necesario rasgarse las vestiduras. Ya ha sucedido.
Esta semana se conocerá el desenlace de esta chapuza. A destiempo, no dejará satisfecho a nadie, como es lógico. Todo apunta a que será Mestalla el estadio elegido. Sería interesante aprender de los errores para no volver a repetirlos. De nuevo, quizá pida demasiado.

2 comentarios :

  1. De acuerdo en todo excepto en una cosa: no ayudaría a calmar los ánimos una hipótetica celebración de la afición azulgrana en caso de que el Barça se llevara la victoria. No es plato de buen gusto que los seguidores de tu máximo rival festejen un título en tu lugar de celebración habitual.

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  2. Espero que este año no introduzcan una imagen digitalizada de un aficionado que se lleva la mano a la parte izquierda del pecho mientras suena el himno español.

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