viernes, 3 de febrero de 2012

Dejemos tranquilos a los árbitros

 Ayza Gámez expulsa a un jugador durante un partido / Minuto 91 R.H.T.
Muchos son los colegiados que no han podido pegar ojo debido al incesante zumbido que ha acosado sus oídos durante esta semana. Esta especialmente. No es nuevo que se hable de árbitros, pero actualmente los dos grandes de nuestro fútbol mantienen una guerra abierta que, en muchas ocasiones, se sostiene mediante los favores arbitrales sufridos por uno y otro. Eso sí, salvo una excepción, los reproches se hacen con exquisitas formas. Lejos queda ya la época de Jesús Gil; de Núñez y Mendoza; o de Lorenzo Sanz y Joan Gaspart. Hoy en día nos enfrentamos a discusiones de salón de intachables modales.

Si bien en el club de Conchaespina nunca les han dolido prendas en criticar la labor de los trencillas (la mayoría de las ocasiones con malas formas por parte de su entrenador), en el FC Barcelona siempre han presumido de no esgrimir crítica o comentario alguno en este aspecto. Admirable. No les ha hecho falta. En la era Guardiola pocas han sido las ocasiones en las que han salido perjudicados por alguna decisión arbitral. Parece lógico pensar que esto suceda, pues con un 80% de posesión se cometen pocos penaltys y se conceden pocas ocasiones de gol. Hoy esta tendencia se ha revertido ligeramente y parece que comienzan a llegar las polémicas. Primero fue Xavi el que alzó la voz y Rosell le ha tomado el relevo.

Tras las quejas procedentes de la Ciudad Condal, no han tardado en llegar las ocasiones en que el Barça se ha visto beneficiado por decisiones puntuales de los colegiados. La primera en El Madrigal, cuando un penalty de Busquets no fue señalado, y la segunda en Mestalla, al no ser expulsado Pinto tras tocar el balón con la mano fuera de su área. Esto demuestra que los equipos grandes no pueden quejarse de los árbitros.

Pero llegados a este punto, me gustaría tratar un aspecto altamente demagógico y oportunista. Tras el partido de Mestalla, Roberto Soldado, ex jugador del Real Madrid, y Manuel Llorente, presidente del Valencia; pusieron el grito en el cielo agarrándose a la excusa fácil de que los árbitros siempre benefician a los equipos grandes. Me gustaría saber qué opinan de esto en Pamplona, donde, hace apenas dos semanas, Osasuna fue claramente perjudicado por la actuación de Fernando Teixeira Vitienes en el partido ante el Valencia. Estoy de acuerdo en que a lo largo de una temporada los equipos grandes salen beneficiados, pero también es cierto que en su caso se magnifica todo: lo bueno y lo malo. ¿Quién se acuerda ya del inexistente penalty pitado a favor del Málaga en la primera vuelta ante el Espanyol, que terminó dando la victoria al equipo malacitano? Seguramente nadie, eso no llena páginas. Todos los equipos tienen algo que callar en este asunto. Basta con que un día te quejes de un arbitraje, para que la semana siguiente te lleves los tres puntos por medio de un gol producto de un penalty que solo vio el árbitro

La explicación sencilla que da respuesta a esos supuestos favores arbitrales que disfrutan los equipos grandes reside en la cantidad de ocasiones de gol generadas. Si un equipo tiene un 70% de posesión y veinte ocasiones de gol por partido, es de perogrullo pensar que se le puedan pitar más penaltys a favor, que se le dejen de pitar más fueras de juego o que se den por válidos goles que no deberían haber subido al marcador. Esa es la razón cortita y al pie. La explicación larga deberíamos buscarla en otro tipo de condicionantes: el miedo al linchamiento público en la mayoría de los casos, o incluso la simpatía hacia alguno de los equipos grandes.

Por todo esto desde aquí hacemos un llamamiento a la mesura. Si nosotros necesitamos de la cámara superlenta de turno para ponernos de acuerdo en si una acción ha sido penalty o no, es totalmente comprensible que los árbitros sigan errando en sus decisiones por los siglos de los siglos. Y más aún si no paramos de meterles presión durante la semana, analizando sus actuaciones como cuestiones de estado. Al fin y al cabo, esto es solo un juego.

1 comentario :

  1. Chapó con esta entrada. Lo único que se consigue así es desprestigiar la Liga Española (aquello de la mejor Liga del Mundo ya no, ¿no?) y precisamente quienes lo están haciendo son quienes menos deberían de largar de los árbitros. Podrían aprender un poco del entrenador del Mirandés.

    El problema de esto, y mira que tengo que decirlo yo que soy amante de insultar al árbitro desde mi sofá, mi butaca, o la barra del bar, es que entramos en una dinámica en la que los árbitros no están cómodos realizando en su trabajo, por lo que hay factores externos a lo que sucede dentro del campo que condicionan los arbitrajes (que deberían ceñirse única y estrictamente a lo que ven en el campo aquellos que conforman el equipo arbitral).

    Por otra parte, creo que la responsabilidad no sólo recae en los jugadores, entrenadores o directivos que se quejsn de los árbitros públicamente, si no que también recae en que la misma Federación (o la institución competente para estos temas) que no sanciona a los árbitros cuando toman una decisión escandalosamente desacertada. Comprendo que una persona que lleva preparando su trabajo todo el año, o lleva preparando el partido una semana entera, se irrite cuando una decisión arbitral invalida su esfuerzo, e incluso puede poner en peligro su puesto de trabajo. Si el árbitro tiene responsabilidades, debería de asumirlas y recibir castigos ejemplares cuando comete errores graves, al fin y al cabo eso ayudaría a que los árbitros se exijan más, y a que los clubs no protesten tanto porque ven que se toman medidas efectivas ante los malos arbitrajes.

    Un resumen, esto lo único que hace es manchar la Liga Española, y precisamente la están manchando las personas que más influyen en su desarrollo.

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