jueves, 9 de febrero de 2012

Con Xavi todo es más fácil

Xavi y Cesc celebran el 2-0 ante el Valencia / Miguel Ruiz (fcbarcelona.es)
Dos años después, la final de la Copa del Rey volverá a enfrentar a los dos equipos que más trofeos del torneo del KO acumulan en sus vitrinas, después de que el FC Barcelona eliminara al Valencia en semifinales tras ganar 2-0 en el partido de vuelta disputado en el Camp Nou. Se une así al Athletic de Bilbao, que el martes acabó con la andadura del milagroso Mirandés en la competición.
No pasan los de Guardiola por su mejor momento futbolístico del año, algo que resulta evidente después de ver los últimos partidos que ha jugado el Barça en las semanas anteriores. Un porcentaje de posesión más bajo y una circulación más lenta del esférico de lo habitual han hecho que el equipo sea más previsible, lo cuál se ha traducido en tres empates consecutivos y una victoria por la mínima (con más sufrimiento del esperado) ante la Real Sociedad. Sin duda, hay que buscar los motivos en el cansancio que ha motivado el alto ritmo de competición después de las vacaciones de Navidad y, sobre todo, el poco acierto de cara a gol de su máximo goleador, Messi (solo un gol en los últimos cinco partidos). A esto se le han unido las bajas en forma de lesión que han sufrido jugadores clave como Messi e Iniesta, además de la de Pedro.
No obstante, a pesar de estos inconvenientes, los de Pep Guardiola han conseguido eliminar a un Valencia por debajo del nivel esperado en los dos partidos. Si bien tuvo minutos de mayor dominio en ambos encuentros, los futbolistas que entrena Unai Emery no han sido capaces de presionar en el marcador tanto como lo hicieron el partido jugado en la Liga BBVA, donde se pusieron con 2-0 y obligaron a los azulgrana a empatar tirando de su mejor fútbol. Algo que no hemos visto en estos 180 minutos coperos a pesar de empezar marcando en la ida, quizás achacable a la falta de acierto de cara a la portería rival e incluso una pequeña dosis de timidez si tenemos en cuenta el estado físico del Barça.
Pero el elemento distintivo que marcó la vuelta en el Camp Nou fue, sin duda, la vuelta de Xavi Hernández. Además de ser el encargado de sentenciar la eliminatoria haciendo el segundo gol ayer, el de Tarrassa oxigenó la salida de balón de los blaugrana, lo que significó un mayor número de ocasiones y la mejora de la conexión con Messi, tan activo como desafortunado a la hora de definir. Lo que, sin duda, resulta evidente es la necesidad de Xavi para este equipo en lo que se refiere en la fluidez y claridad de ideas en la elaboración, y más si falta Iniesta. Thiago aún no organiza a un nivel tan alto como el suyo, lo que, unido a la seguridad que aporta Xavi, le hacen un valor fundamental para el Barça a la hora de encarar el tramo final de esta temporada. De su estado físico dependerán muchas de las opciones de este equipo para conseguir los títulos en juego, de ahí que Guardiola le haya dado descanso en los dos últimos partidos. Esperemos, por el bien también de la selección española, que sea capaz de llegar lo bastante a fresco a la importante cita de Ucrania y Polonia.

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