jueves, 16 de febrero de 2012

Amigos por rivales

Abidal pasando por encima de un jugador alemán / ElPaís.com
El emparejamiento de octavos de final de la Champions League de este año ha sido demasiado caprichoso e injusto para el nivel que se le presupone a esta competición. Si atendemos a los partidos que están por venir no prevemos mucho espectáculo, más aún viendo lo que en esta jornada nos han mostrado algunas de las plantillas que, en principio, se encuentran entre las 16 mejores de Europa.
De todos los partidos programados, tan solo los que enfrentan al Nápoles y al Chelsea, y al AC Milan frente al Arsenal despiertan algún interés. Dos duelos británico-italiano que pondrán en tela de juicio a dos ligas que durante años se disputan la supremacía del viejo continente, siempre con permiso de la Liga BBVA. Con todo ello, uno de estos dos encuentros ya ha perdido todo el interés que se le suponía. Nada más y nada menos que cuatro han sido los tantos que el club rossonerri ha endosado a los de Arsène Wenger. A espensas de lo que ocurra el día 21 de febrero en el otro enfrentamiento Calcio-Premier, nada de interesante hay en lo que la mejor competición del mundo nos ofrece. Cierto es que aún es pronto. Por historia los partidos de mayor calidad y tensión se presentan con la llegada de los cuartos que en esta temporada mucho tienen que cambiar para que no bajen del listón establecido en años anteriores.
Tras la consecución de algunos de los partidos de ida, esta teoría coge más y más fuerza. Más aún con lo acontecido en el partido que enfrentó en la noche de ayer al Bayern Leverkusen y al FC Barcelona en el Bay-Arena. Escasa victoria (1-3) de los de Pep Guardiola  visto lo visto en el partido. El miedo reinante, sobre todo en el primer tiempo, del equipo alemán dio una superioridad del balón de casi el 80% al club blaugrana. En nada se pareció, algo que no ha vuelto a pasar, a aquel equipo que sorprendió a toda Europa llegando a la final de la Liga de Campeones en el año 2002, de la mano de jugadores como Michael Ballack, Neuville, Dimitar Berbatov, Lucio, Placente o Bastürk que en aquel momento eran desconocidos, pero que a partir de ese gran año fueron saliendo del club teutón.
Son muchas las expectativas que se tienen del resto de encuentros, sobre todo del ya mencionado Nápoles-Chelsea. Muy buen partido que enfrentará dos formas de juego diferentes, dos ideas de fútbol contrapuestas y dos conjuntos que exponen en el campo jugadores de un nivel altísimo. Quinto frente a cuarto de Premier y Liga A respectivamente.
Salvo debacle, es previsible contar para la siguiente ronda con los llamados “grandes” casi en su totalidad. A pesar de ello, también existen muchas opciones de que equipos como el Apoel Nicosia, el Benfica o el Zenit puedan pasar a la siguiente ronda. Si fuese así, la Champions perdería en glamour, las noches europeas serían mucho más Light y, sobre todo, las cadenas de televisión se tirarían de los pelos. Esperemos por el bien de este deporte que los rivales pequeños no tiren los partidos desde el principio y nos den momentos de locura futbolística como así nos los han dado durante años.

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