domingo, 11 de diciembre de 2011

Lejos de ser un jugador determinante

Portada del diario Marca
Un Partido del Siglo después los aficionados del Madrid siguen esperando un partido desequilibrante de su rutilante estrella. No se trata de cargar contra un solo jugador, pero, si hay que ser justos, hoy hay que mirarle a él por delante de a otros jugadores. Si CR7 ha protagonizado trece de las últimas treinta portadas de Marca, parece lógico que, cuando vienen mal dadas, también él sea protagonista.
Particularmente, no creo que el portugués se esconda en este tipo de partidos, como dicen muchos de sus detractores. Para echar abajo esta teoría bastaría con mostrar un par de vídeos de alguna semifinal o final de Champions. Pero como el fútbol no tiene memoria, poco importa lo hecho hasta ahora. Dos goles y medio (el de la Supercopa en el Camp Nou no tiene una clara autoría) en diez partidos ante el máximo rival es un escaso bagaje para un jugador Top mundial. Por eso no entraré hoy en comparaciones que no vienen al caso. Parece que el Bernabéu comienza a ser consciente de esto, pues ayer se escucharon los primeros tímidos pitidos cada vez que, con dudoso acierto, el portugués tocaba el balón.
La actitud demostrada ayer por Cristiano Ronaldo no fue digna de un siete madridista. No siempre se puede jugar a favor de viento. Cuando el rival aprieta, hay que morder y desfogarse presionando, aunque sea detrás del balón, cuando no es uno mismo el objetivo de los focos. Yo no recuerdo más de una carrera de Cristiano ayer presionando la salida del balón. Sí recuerdo algún reproche (con aspavientos poco decorosos incluidos) hacia algún compañero cuando el pase no fue el esperado. Pero si nos queremos centrar en un hecho concreto, ese no es otro que el acaecido en el minuto 24. Ronaldo decidió jugársela desde la frontal sin mirar a su derecha hacia un desmarcado y desesperado Di María. Podía haber sido el 2-0, algo que habría puesto el partido muy cuesta arriba para el FC Barcelona. La ansiedad y el excesivo deseo de protagonismo cegaron a un Cristiano que, a partir de ese momento, se convirtió en un jugador fantasma que solo restó a su equipo. Prueba de esto fue el cabezazo a bocajarro errado de manera casi incomprensible en el minuto 64 que habría supuesto el empate a dos.
Estoy de acuerdo en que jugadores como CR7 o Messi se han ganado con creces el derecho a jugar todos los partidos. Futbolistas de su calidad son capaces de resolver un partido por sí mismos sin apenas haber rascado bola previamente. Pero en partidos como el de ayer, si no pusiese Ronaldo en la camiseta, el siete habría sido el primer cambio de su equipo. A día de hoy tengo claro que esto último es algo utópico.
En cuanto al derby, me alegra que esta vez solo se hable de fútbol. Y si se habla del fútbol, es inevitable rendirse ante la superioridad del Barcelona: un lujo poder ser testigo de este ciclo maravilloso. Y en cuanto al otro fútbol, al César lo que es del César, por eso aplaudo el gesto de Mourinho ofreciéndole la mano a Tito Vilanova antes de que acabase el partido en gesto de reconciliación. Genio y figura el portugués. No obstante, podemos encontrar una pequeña mancha en el derby inmaculado de ayer. Se trata del deplorable gesto de Marcelo negándole el saludo a Piqué al término del encuentro. Detalle que me recuerda a aquella deshonrosa ausencia de su equipo sobre el césped del Camp Nou mientras el Barça levantaba la Supercopa, algo que parecía ya superado.
Estoy seguro de que Raúl no cenó tras la derrota de su equipo y también de que le dolió más que a nadie que el siete que adornó su espalda durante tantos años, ante el Barça esté lejos de ser un factor determinante. Cristiano le debe al fútbol una noche de gloria ante el FC Barcelona.

3 comentarios :

  1. Correcto en todo. Cristiano entró en una espiral de ansiedad. Una bola de nieve que poco a poco crecía hasta terminar convirtiéndose en un lastre para su equipo. Lo peor de todo es la actitud poco consecuente a su actuación. Al menos, suda la camiseta, majo.

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  2. Lo que no puedes pretender es que un jugador que nunca se ha ido del uno contra uno en ataque estático, o que nunca ha dirigido el fútbol de su equipo, ni siquiera el de ataque, ahora llegue al clásico y se convierta en lo que nunca ha sido. Es lo que tiene el estar sobrevalorado. Cristiano es un gran rematador y un velocista con potencia. Su problema, es que el Barcelona para estas dos facetas concede muy pocas oportunidades. No creo que Cristiano sea el principal culpable de los males del Madrid frente al Barcelona. Igual hay que buscar más arriba.

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  3. Claro que CR7 no es el culpable de la derrota. En la entrada únicamente he analizado su rendimiento, que dejó bastante que desear.

    Y en lo que dices de mirar más arriba, estoy totalmente de acuerdo. Ya habrá tiempo para hablar de ello.

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