miércoles, 14 de diciembre de 2011

La historia de nunca acabar

Gregorio Manzano, entrenador del Atlético de Madrid / EFE
Se acabó. Nada más y nada menos que seis meses ha durado el segundo proyecto de Gregorio Manzano en el Atlético de Madrid. Tranquilos, aún no ha sido destituido de manera oficial, pero lo cierto es que ya desde que fuera contratado en el mes de junio, la mayoría de los atléticos ya dudaba de la incorporación como técnico del jienense por segunda vez después del fracaso cosechado en la temporada 2003/04. Entonces dejó al Atlético fuera de los puestos europeos, séptimo, a las puertas de la, entonces, Copa de la UEFA. A día 14 de diciembre, la situación es aún más crítica que hace ocho años y los rojiblancos se encuentran en la décima posición de la Liga BBVA, a cinco puntos de los puestos que dan derecho a jugar la Europa League y a dieciocho del F.C. Barcelona, primer clasificado.
A veces en el fútbol son más fiables las sensaciones que lo que realmente se ve, y lo cierto es que desde su contratación, Manzano parecía más un parche con fecha de caducidad que una alternativa clara de proyecto duradero. Prueba de esto es que no fue el técnico en que primero se pensó para dirigir la nave atlética. Luis Enrique era el deseado, pero el asturiano prefirió Roma (donde, por cierto, los pronósticos sobre su continuidad son tan halagüeños como los de Manzano en Madrid). No obstante, el comienzo del Atlético en la Liga BBVA fue ilusionante en lo que al juego se refiere, con buen gusto a la hora de tocar el balón, fruto de la calidad de algunos de los fichajes realizados durante el verano. Pero todo se torció inexplicablemente. Los malos resultados comenzaron a sucederse y Manzano no ha sido capaz de enderezar el rumbo de nuevo: ha corrompido lo (poco) bueno que quedaba en el club tras las ventas de dos de sus mejores jugadores, Forlán y Agüero, y ha tratado injustamente a alguna de las caras nuevas del club, como, por ejemplo, a Adrián.
El ‘huracán’ Manzano se ha llevado por delante a uno de los activos más importantes del Atlético, que no es otro que José Antonio Reyes. El sevillano ha disminuido considerablemente su rendimiento desde su llegada y la rajada después del cambio en el partido de San Mamés ha enturbiado una relación que resultaba clave para el presente y futuro inmediato del Atlético. Como consecuencia, Reyes tiene pie y medio en el Galatasaray. Por lo demás, Manzano no ha sabido exprimir el jugo de los buenos fichajes (en algunos casos) realizados en el verano: Falcao está solo y desesperado como único delantero; Diego y Arda solo muestran su terrible clase a ratos; Adrián y Pizzi demuestran garra y actitud pero le faltan minutos; y, como no, la dosis de mala suerte rojiblanca la encontramos en Silvio, un magnífico lateral al que una pubalgia le impide jugar de manera continuada.
Con este panorama, tras tres meses y medio de competición oficial, todo apunta a que este es el fin del nuevo proyecto del Atlético de Madrid, y más después de la rueda de prensa ofrecida por el Director deportivo de la entidad, José Luis Pérez Caminero, en la que ni despidió ni ratificó a Manzano, por lo cual el técnico andaluz parece tener las horas contadas en el banquillo rojiblanco a no ser que ocurra un milagro en forma de equipo arrollador en los próximos partidos. Quizás pequen en el Atlético de impacientes, pero a día de hoy el entorno y la afición atléticas viven instalados en el pesimismo y la desesperación en todo lo que se refiere a su equipo, sin duda algo contagioso que no beneficiará nunca en el aspecto deportivo. Todo esto, claro, tiene una importancia mínima comparado con el problema más grave del club, que no es otro que quienes lo manejan. Los últimos coletazos del “Gilismo”, personificados en Gil Marín y Cerezo, son como un chiste eterno y de mal gusto, indignos de un equipo con la historia del Atlético, que ha tomado el cariz de insoportable para la masa social rojiblanca, demandante de un cambio urgente en la dirección del equipo. Solo de esta manera conseguirán en la ribera del Manzanares la tranquilidad necesaria para construir un proyecto ganador y duradero que destierre de una vez por todas el pesimismo en el que se encuentra instalado el Atlético.

1 comentario :

  1. Ojalá te leyese algún directivo de los "panfletos" que se venden por Madrid, como Marca y as, por si no había quedado claro, para que vean y lean como se pueden decir las cosas, sin llegar a fanatismos, ni colores de ningún tipo, sólo con cordura y verdad en la mente del que escribe. Bravo, has descrito la situación atlética de forma sencilla, pero profunda. Gracias

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