jueves, 29 de diciembre de 2011

Con lágrimas en los ojos digo adiós a 2011

Calendario de 2011 / Minuto 91 R.H.T.
Apenas dos capítulos nos quedan para terminar el Libro del 2011 y así dejarlo para siempre en el estante de libros leídos. Un año de sentimientos enfrentados, de alegrías para unos y desilusiones para otros, como en toda historia de amor, que no es de verdad si no se lucha por ella. Esa es la clave para valorar las cosas, el sufrimiento y los sacrificios que hay que hacer en el camino. Un título no tiene valor si uno no ha llorado antes, desconsolado, sobre el césped.
Uno de los primeros recuerdos que me vienen a la mente de este 2011 es la fiesta del barcelonismo en enero. En la gala del FIFA Balón de Oro, Iniesta, Xavi y Messi gritaron a los cuatro vientos que eran los mejores jugadores del mundo y se convirtieron en el mejor exponente de un modelo de club que está dando unos resultados inimaginables.
Las lágrimas son el hilo conductor de este repaso, ya que lágrimas encontramos también el día de los enamorados. Lágrimas que son la sangre del alma. Aquel 14 de febrero, el fútbol dijo adiós a un gordito que hizo que nos emocionásemos en multitud de ocasiones, y que también hizo llorar a más de un defensa del Compostela. El hipotiroidismo de Ronaldo Nazario puso punto y final a la carrera del, para muchos, mejor delantero centro de todos los tiempos. Quedarán para el recuerdo sus goles y sus legendarias fiestas de cumpleaños.
Pero si por algo recordaremos en España este año que ahora acaba es por la cantidad de clásicos que vivimos: siete enfrentamientos entre Madrid y Barça en un mismo año. En esos siete partidos hubo momentos para la alegría de unos y el llanto de otros. Generalmente, la alegría se dio más en el lado blaugrana, que salieron victoriosos de la mayoría de los enfrentamientos. No obstante, si he de destacar un partido de todos ellos, ese no es otro que el de la final de la Copa del Rey, independientemente de quién saliese vencedor. Aquel fue un partido para el recuerdo, un partido de hombres. Aquella noche los niños tuvieron prohibida la entrada al terreno de juego. Para el equipo blanco fue la primera parte, por medio de garra y velocidad, y para el azulgrana fue el segundo tiempo, donde impuso su fútbol de dominio y monopolio del esférico. Tras noventa minutos sin goles y la conjura de ambos conjuntos sobre el verde, el poderío físico del Madrid acabó imponiéndose en la prórroga, materializado en un cabezazo de Cristiano Ronaldo que sumió en un mar de lágrimas de desconsuelo a unos y colmó de lágrimas de gozo a otros.
Del resto de clásicos destacaré la expulsión de Pepe en Champions, los dos goles de Messi en el Bernabéu, el gol anulado a Higuaín en el Camp Nou, el golazo de Villa en la Supercopa, el partidazo de Messi en el partido de vuelta de la Supercopa, el ya mítico “¿Por qué?” o la lección de fútbol del Barça en Liga en el Bernabéu, con el partido nefasto de Cristiano Ronaldo.
Y así casi llegamos al ecuador del año. Aquí encuentro el recuerdo más doloroso. Sin ser aficionado del Deportivo de la Coruña, he de reconocer que alguna lagrimilla dejé escapar aquella noche del 21 de mayo. Una noche en que, sin esperarlo, todo cambia y que puede no volver a ser como era antes. Caprichos del destino para los que hay que estar preparado. En un partido agónico, el equipo gallego vio cómo se materializaba su gran pesadilla y descendía a Segunda División con 43 puntos. Tras la victoria del Zaragoza ante el Levante en el Ciudad de Valencia, haciendo gala de una enorme profesionalidad, el Valencia CF se impuso por cero goles a dos a los blanquiazules. Aún se me ponen los pelos de punta recordando a los jugadores deportivistas correr como nunca para sacar el último córner del partido, en un intento inútil de evitar lo inevitable.
A finales de Mayo, la fiesta del FC Barcelona escribió un nuevo capítulo. Wembley, escenario inmejorable, fue testigo de excepción de un partido que sirvió para reivindicar con hechos tangibles (si es que había que hacerlo) la soberanía de los bajitos en el fútbol actual. Messi, Villa y Pedro despertaron a Sir Alex Fergusson del sueño de ganar su, quizá, último gran partido.
Tras el tedioso verano sin fútbol, todo comenzó como acabó: con más clásicos. Real Madrid y Barcelona se vieron de nuevo las caras en dos apasionantes partidos con un final bochornoso y previsible. Con la dura entrada de Marcelo a Cesc al final del partido, se dio el pistoletazo de salida a una vergonzosa tángana que acabó con el famoso dedo de Mourinho en el ojo de Tito Villanova, que, seguro, también derramó alguna lágrima inevitablemente.
Con el inicio del nuevo campeonato liguero llegó el gran Levante, que despide el año con un inicio de liga irrepetible. Como también llegó la enésima desilusión atlética, con la destitución de Goyo Manzano. Tras este, el Cholo Simeone es el encargado de secar las lágrimas a la parroquia colchonera, que tan necesitada está de alegrías. Él es el responsable de haber levantado el ánimo de esta afición, sin ni siquiera haberse sentado aún en el banquillo.
En noviembre, Iker Casillas se convirtió en el jugador con mayor número de internacionalidades con España (127) ante Costa Rica y lo celebró con una cantada antológica que nos demostró que, a pesar de todo, El Santo sigue siendo humano.
Y si el año comenzó con una fiesta azulgrana, el final no podía ser diferente. El FC Barcelona se coronó oficialmente Mejor Equipo del Mundo en Japón, tras ganar dos partidillos (¿?) que ya le habría gustado ganar a alguno. Esta vez no vimos las lágrimas de Guardiola sobre el césped.
Por mi parte, nada más. Solo espero que el año que en breve comienza, sea tan apasionante como el que ya cerramos. Tengo esperanzas de que así sea, ya que es año de Eurocopa. Como sincero aficionado al fútbol, te echaré de menos, 2011.

2 comentarios :

  1. Muy tierno, ya no me acordaba de tantas cosas que han sucedido.. gracias... aunque dejas en el tintero el ascenso del Granada, algo que me emocionó a partes iguales entre gesta y milagro... o el profesional rayito ascendiendo sin el pan de sus hijos en la mesa... en fin son tantas cosas...yo también te echaré de menos 2011

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  2. Ya, Samu. He tenido que dejar cosas fuera, en parte por las prisas y también por el espacio. Pero hay muchas cosas que me habría encantado meter, como el ascenso del Rayito en la situación que lo hicieron...

    Un abrazo y feliz año!

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