domingo, 27 de noviembre de 2011

Un derbi de los que rellenan páginas

Courtois en la acción determinate del partido / ABC
Un clásico sin polémica es como un cocido sin garbanzos, le falta la esencia. Al igual que un clásico, un derbi o cualquier partido de los denominados grandes. En lo que aquí nos atañe, el derbi, no pudo ser una excepción. Polémica, goles y dureza son los ingredientes que no pueden quedarse a un lado en un partido como el de ayer. Real Madrid y Atlético de Madrid no ofrecieron un gran fútbol, otro de los ingredientes que no deberían faltar, pero si polémica más que de sobra para ir tirando durante, por lo menos, una semana. Así está el periodismo deportivo de nuestro país.
Los prolegómenos se presentaban más que tentadores. El Madrid que venía de jugar bien y de golear en Champions recibía a sus vecinos madrileños que, por el contrario, no llevan practicando un juego muy regular en lo que va de temporada. Todo esto se quedó a un lado cuando el colegiado Mateu Lahoz dio el pitido inicial. Los dos necesitaban los tres puntos como el comer. Los primeros para seguir como líderes de la Liga BBVA y los segundos para acabar con su particular maldición en los derbis de la capital de España.
Es cierto que la tónica dominante de estos encuentros es en los últimos años muy parecida: los colchoneros se sueltan la melena y los blancos acaban llevándose el gato al agua. Pues ayer, más de lo mismo. De hecho Adrián puso por delante a su equipo después de una gran jugada bien trenzada que él mismo empezó, pero el guión se volvió a repetir. El Atlético jugaba bien, pero el Madrid llegaba con más fuerza.
Entonces pasó lo que cambió el devenir del derbi: penalti y expulsión del portero rojiblanco. Courtois encaminó el túnel de vestuarios, al mismo tiempo que Diego que sufrió las consecuencias de la expulsión de su compañero y en lo que muchos aficionados al fútbol no entendimos, dejando a su equipo con uno menos y, más aún, dejando al partido huérfano de una igualdad que se ansiaba como necesaria para poder disfrutar el choque en su plenitud. ¿Justa? Sí, con el reglamento en la mano. Ahora bien, ¿es justo el reglamento? Muy posiblemente, no. Iker Casillas en la zona mixta así lo defendía alegando que “espera que cambien esa injusticia del reglamento”.
Ahí empezaba la polémica que seguía de la mano de los actores o actorcillos de turno. Di María es el mejor en esta categoría. Al argentino le encanta simular agresiones que ensucian su enorme calidad. Pero los enfrentamientos no quedaban solo en eso, el juego duro de los de Gregorio Manzano, algunas como la de Perea a CR7 de roja directa que no fue,  cabrearon, primero al respetable y, más tarde, a José Mourinho, el mismo que defendió este tipo de juego hace unos meses.
Con la roja a Godín en el segundo tiempo, mala noche la del uruguayo, el partido quedó visto para sentencia. Los goles de Cristiano por partida doble, Higuaín y Di María ponían un resultado engañoso dados los contratiempos que acompañaron al enfrentamiento. Buen resultado para unos, los que se ponen a 6 puntos de sus inmediatos seguidores y no tan bueno para otros a pesar de la buena imagen que ofrecieron cuando el reglamento aun no se había metido por medio.

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