domingo, 13 de noviembre de 2011

Competencia digna de una selección campeona

"La Rojita" celebrando su campeonato de Europa sub. 21 / ElPaís.com
En los últimos años, parece que la selección española vive en un momento dulce. No es fruto de la casualidad, una Eurocopa y un Mundial son motivos más que contundentes para demostrarlo. Pero desde que España empezara a ser considerada, ahora si con razón, la mejor selección del mundo parece que la competencia por entrar en los planes de Vicente del Bosque se ha incrementado, no solo por el gran número de jugadores españoles que merecen estar, sino también por lo fuerte que vienen empujando las joyas de la Sub. 21.
 

La Roja se ha convertido en un dulce que todos quieres probar. Hoy por hoy, pertenecer a esta selección significa pasar a los anales de la historia: primero, por lo que se ha logrado con esa camiseta y segundo, por lo que aporta a un jugador unirse a un colectivo como el que reúne Del Bosque. Experiencia, calidad y reconocimiento mundial son los ingredientes que acompañan a esta receta con sabor a gloria.
                                                   
Es bueno tener siempre recambio y, en el caso de la reciente campeona del mundo, recambios que aseguren un óptimo rendimiento. Muchos son los jugadores que viven sus últimos días como internacionales. Véase el caso de Puyol, y los no más lejanos de Xavi, Xabi, Casillas o Villa. Estos últimos aún no tienen fecha en el tiempo, pero los años irán pasando y la columna vertebral de España empezará a desquebrajarse.

Pero los problemas se hacen más pequeños cuando se empieza a sentir lo que viene desde abajo. El talento y la juventud emergen desde las categorías inferiores de La Roja. No solo pasa esto con la Sub. 21, sino que si miramos las de más abajo vemos rostros que el día de mañana casi seguro formen parte de la absoluta.

Jugadores como De Gea, Muniaín, Ander Herrera, Didac Vilá, Oriol Romeu o Álvaro Vázquez (nominado a los Golden Boy), serán muy posiblemente los jugadores del mañana que sustituyan a los Casillas, Iniesta, Xavi, Puyol, Xabi o Villa. La savia nueva sustituirá a la savia vieja. Muchas de estas “promesas” que ya son grandes en sus equipos han sido testigo de lo que se vive con el sentimiento de llevar una estrella en el pecho. Javi Martínez y Mata fueron los primeros en experimentarlo, de hecho fueron testigos in situ de momentos históricos jugando con ambas categorías a la vez, abriendo la veda a los que están llegando poco a poco como Jordi Alba, Domínguez o Botía, estos últimos sin debutar por el momento.

No solo es en las inferiores donde podemos comprobar lo “duro” que es hacer una convocatoria solamente con 23 jugadores. Tres o cuatro equipos podríamos hacer con los descartados y muchas tantas quinielas rellenaríamos para contar con todos los jugadores españoles que no van con Vicente del Bosque. ¿Cuántas veces hemos visto alineaciones con los descartes? Siempre es lo mismo, pero es verdad que cuántas selecciones no desearían tener lo que en nuestro país no se utiliza para defender los intereses de su selección. Soldado, Reyes, Pablo Hernández, Javi Varas, Manu del Moral, Bruno, Borja Valero y una larga lista de jugadores que no cuentan con oportunidades, pero que perfectamente podrían hacer a este país campeón del mundo. Desde aquí, mi más sincero reconocimiento al seleccionador nacional. Qué difícil tarea tiene usted entre manos Don Vicente.

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