lunes, 28 de noviembre de 2011

Los entrenadores se aprovechan de la crisis

Hector Cuper, en la cuerda floja ocupando el último puesto / LaVanguardia
Revisando los datos de nuestra liga, parece curioso que en lo que llevamos de campeonato tan solo ha habido un equipo, el Mallorca, que no sigue con el mismo técnico que empezó allá por el mes de agosto. Esto llama más la atención por el hecho de que los clubes de la Liga BBVA no se caracterizan por su paciencia y su carácter comedido a la hora de aguantar a un técnico en el banquillo vayan o no vayan bien las cosas.
Hoy mismo se confirmaba la continuación del entrenador del Real Betis Balompié, Pepe Mel. El madrileño recibe en estos momentos difíciles el apoyo de la directiva del club al que entrena y al que la temporada pasada ascendió de categoría. Parece ser que esto último es lo que remueve la conciencia de aquellos que le ratificaron en el cargo el año pasado. La racha de los verdiblancos está siendo cuesta abajo y sin frenos. Ha pasado de encabezar la clasificación durante dos jornadas consecutivas al principio de la temporada a colocarse a tan solo un punto de los puestos de descenso.
En la misma situación que Pepe Mel se encuentran técnicos como Philippe Montanier (Real Sociedad), Manolo Preciado (Sporting de Gijón), Héctor Cuper (Racing de Satander) y Gregorio Manzano (Atlético de Madrid) todos en puestos muy cercanos al descenso excepto el técnico rojiblanco que tiene igual de lejos, de momento, el farolillo rojo que los objetivos para esta temporada.
Montanier y Cuper viven malos, muy malos momentos en sus respectivos equipos. El francés no consigue sacar a la Real de los puestos de abajo. El equipo escaso con el que cuenta le está jugando una mala pasada. Por su parte, el técnico argentino ex del Valencia y del Inter de Milán, entre otros, no ha sido capaz en toda la temporada, ni siquiera en el partido contra el Real Madrid que empataron a cero, de cuajar un buen juego. Son colistas de la liga y las sensaciones no son nada halagüeñas para los santanderinos. Les falta gol, les falta juego y les falta contundencia atrás. Sin eso, el futuro pinta mal.
Los otros dos entrenadores, Preciado y Manzano, viven situaciones muy diferentes. El primero ha llevado al Sporting en volandas durante cinco años. Su entrega, su sentimiento por los colores y el cariño de la afición son motivos suficientes por los que se confía en él, además de porque ya ha demostrado que sabe bailar con situaciones mucho peores. Mientras, el técnico del Atlético de Madrid no acaba de encontrar la tecla esta temporada y además ha mostrado síntomas de flaqueza en algunos momentos de esta. El otro día, en el derbi madrileño y con la expulsión de Courtois, sacó del campo a Diego, posiblemente el jugador con más calidad del equipo ahora mismo, para sacar al portero suplente. Son cosas como esta las que no gustan a la afición, al igual que su enfrentamiento con Reyes que desplazó a este al banco, siendo un jugador imprescindible hoy por hoy en el club.
Viendo todo esto, es extraño que hasta ahora tan solo se haya destituido a un entrenador y más aún cuando Laudrup, ex técnico del Mallorca, se fue por desavenencias con la directiva. La crisis se abre camino en nuestra liga y esta la recibe con los brazos abiertos, más concretamente con los de sus entrenadores. Señor Rajoy, ¡tome medidas!

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