miércoles, 16 de noviembre de 2011

¿Dudas? Ellos disparan

CR7 celebra un gol ante Bosnia / Intereconomia.com
Quizás por su condición de mejores jugadores del mundo tienen Messi y Cristiano Ronaldo la responsabilidad y la presión de no fallar. Nunca. Cada vez que resbalan levemente críticos escondidos en los lugares más recónditos afloran y vierten su bilis sobre los dos fenómenos futbolísticos del momento. Estas dos bestias goleadoras están bordando el inicio de campaña con sus clubs, pero hasta ayer el rendimiento que ofrecían con sus respectivas selecciones estaba en entredicho.
En el caso del argentino, vienen de lejos las dudas sobre su bajo nivel en la selección albiceleste. El cambio de cara de Messi cuando cruzaba el charco y se enfundaba la elástica argentina era evidente, tornaba triste, y la magia a la que nos tiene acostumbrados se esfumaba, como diluida alrededor de jugadores que, comparados con los que el Barça tiene en su plantilla, parecían sacados de Tercera División. Pero nada más lejos de la realidad: aunque no sean comparables a los miembros de la selección española en cuanto a calidad, la garra siempre ha sido una seña visible de los argentinos. Algo que nunca les abandonará, y a lo que se tienen que agarrar si quieren ser un equipo competitivo. A eso, y también a la enorme pegada de la que disponen: Messi, Higuaín, Pastore, Agüero, Lavezzi, Di María… Muchos y muy buenos jugadores. Solo hace falta una manera lógica de hacerles llegar el balón (y la primera parte de ayer contra Colombia no lo fue, señor Sabella). Pero tener al mejor del mundo en tus filas te puede dar tres puntos donde antes no los había, y Colombia lo sufrió en sus propias carnes. Bastaron dos jugadas aisladas generadas por Messi y culminadas por él mismo, en primera instancia, y por Agüero, en segundo lugar, para voltear el 1-0 inicial y ganar el partido. Cuestión de confianza. Los mejores fallan pocas veces y, por mucho que en Argentina digan que “Messi es español” o que “no tiene alma”, lo que está claro es que es él y no Braña o Guiñazú el que va a elevar ostensiblemente el nivel del bloque.
Caso similar es el que vivía hasta ayer Cristiano con Portugal. Sin ser las críticas a su juego en su equipo nacional tan descarnadas como las que recibe Messi, CR7 tampoco había deslumbrado excesivamente en las 88 veces que había vestido la camiseta portuguesa. Pero el de Bosnia era un partido clave y el crack de Madeira no faltó a su cita con el gol. Las faltas son su especialidad y ayer aprovechó una para abrir el marcador y alimentar la ilusión del público portugués que se dio cita en el estadio de Da Luz. Ilusión que no solo se mantuvo durante los 90’, sino que fue ‘in crescendo’ a medida que caían los goles. Cristiano tuvo tiempo también de hacer el tercero tras una gran galopada en la que dejó al portero bosnio sentado para marcar a placer. Dos goles, actuación perfecta y hoy, como no podía ser de otra manera, toda la prensa se deshacía en halagos hacia la estrella portuguesa del Real Madrid.
Pero tranquilos, las dudas sobre ambos volverán en el momento en el que dejen de marcar goles en uno o dos partidos. Pero es así, están expuestos a eso. A pesar de ser los mejores nunca acabarán de ganarse la confianza de los suyos por completo. La exigencia es máxima todo el tiempo, en cada partido. Mucho mejor les iría a portugueses y argentinos si tuvieran fe ciega en estos dos jugadores, solo todos a una podrán conseguir metas comunes en forma de títulos. Algo así como lo que nos pasa a (algunos de) nosotros con ‘La Roja’. Pueden empatar o perder el de ayer y cien partidos más en Costa Rica. No hay dudas de que pelearán por la Eurocopa hasta el final.

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