sábado, 22 de octubre de 2011

Aún le queda al Málaga para ser un grande

Joaquín se queja en el césped de La Rosaleda / diariosur.es
Once minutos le hicieron falta al Madrid para bajar al Málaga de la nube. El tiempo suficiente para que el Pipa Higuaín convirtiera en gol un bonito pase de Di María, escribiendo así un capítulo más en su particular idilio con el gol. Y es que, mal que les pese a algunos, el Málaga aún no es un grande. El partido finalizó con un contundente 0-4 a favor del equipo blanco, hattrick de CR7 incluido.
Tras la dolorosa derrota sufrida la semana pasada ante el Levante, otro grande visitaba hoy La Rosaleda. Tenían ganas los de Pellegrini de darle la cena al entrenador portugués del Real Madrid, pero nada más lejos de la realidad. Tras unos minutos iniciales de ocasiones y penaltys reclamados en ambas áreas, el equipo blanco saco el mazo y finiquitó el partido. La pegada del Madrid es inmensa y el Málaga no supo cómo contrarrestarla.
Se puede perder contra el Madrid y se puede PERDER contra el Madrid. La imagen ofrecida por el Málaga hoy no ha sido precisamente la de un equipo con grandes aspiraciones. Es cierto que ha ofrecido detalles brillantes en algunos momentos del partido, pero estos no han tenido ningún tipo de continuidad y no se han visto reflejados en el luminoso. Viendo los talentosos jugadores del equipo albiceleste, parece lógico pensar que puedan disponer de ocasiones ante cualquier equipo. Pero un club que espera ser tenido en consideración más allá de los Pirineos no puede permitirse un partido como el de hoy.
The Special One le ganó la partida al Ingeniero. Estuvo gris Pellegrini en el planteamiento del encuentro. La defensa rayó a un nivel muy por debajo del esperado, si contamos con que el jefe de la misma es un hombre de la experiencia de Martin Demichelis. Sorprendente fue la pasividad mostrada en el primer gol del partido, en el que Higuaín cazó un pase en profundidad del Fideo Di María, ante la atenta e inoperante mirada de Eliseu y compañía. También llamativa fue la ausencia de Ruud Van Nistelrooy. Dado el buen estado de forma que atraviesa Santi Cazorla y la labor siempre incisiva y lustrosa de Joaquín, no entiendo la ausencia de un rematador nato como es el killer holandés. Ese es un lujo que el equipo malacitano no está en disposición de permitirse.
Bien sabe el Madrid que los fichajes de campanillas no hacen un equipo competitivo, ya que normalmente no vale el corto plazo en el mundo del fútbol. Se necesita mucho más que petrodólares para hacer un equipo fuerte a nivel europeo en apenas un año. Prueba de ello es el Manchester City, que por fin hoy ve su inversión materializada en éxitos, varios años después. El Málaga aún no es un grande, le queda mucho camino aún por recorrer para llegar a codearse con la nobleza. Que no se queje el jeque.

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