lunes, 26 de septiembre de 2011

Míster, El Molinón le necesita

Manolo Preciado dando órdenes en un partido / El País
En este inicio de campeonato liguero en el que las caras nuevas en lo alto de la clasificación aportan aire fresco a la rutina clasificatoria de otras temporadas, hay equipos que, por desgracia, siguen al mismo son de otras temporadas. Es el caso del Sporting de Gijón de Manolo Preciado que este fin de semana volvió a no ganar y, a pesar de la imagen de mejoría mostrada, a no marcar. El comienzo del curso no ha sido el mejor, de hecho su sequía goleadora, tan solo dos goles en lo que va de liga, se empieza a posicionar como una preocupación con vistas a lo que queda de temporada.
El empujón anímico que reclama tanto la actitud de los jugadores como de su técnico se torna un secreto a voces. Un equipo que hasta el derbi de ayer contra el Racing mostraba síntomas de desgana, el hecho de querer y no poder se vislumbra en el rendimiento dentro del campo de sus jugadores. La pérdida de Diego Castro, su máximo goleador las dos últimas campañas, se está notando en las filas rojiblancas mucho más de lo esperado. Donde antes estaba el gallego para remachar las llegadas del equipo, ahora nadie cumple esa función. A pesar de que la secretaría técnica del club ha realizado un gran trabajo manteniendo en sus filas a Botía (jugador del FC Barcelona) y a Miguel de las Cuevas (del Atlético de Madrid), dos de sus jugadores pilares, la ausencia del nuevo jugador del Getafe no ha sido acompañada de un buen recambio que haga olvidar momentos mejores.
Lo peor de todo es cuando a esta falta de autoridad en el juego colectivo se le une la pérdida de fuerza del dueño de la batuta del equipo, de aquel que dirige a un grupo y del mismo que siempre ha dado muestras de su fortaleza mental. Un hombre que ha sufrido todos los reveses que a uno la vida puede darle y que, a pesar de ello, ha resurgido cual Ave Fénix. Ese hombre llamado y apellidado Manuel Preciado, es o debe ser el protagonista de ese empujón anímico que se le reclama al equipo. Lo demostró subiendo de categoría al conjunto gijonés allá para la temporada 2007/2008 y, de la misma manera, en las tres temporadas siguientes en la categoría reina del fútbol español. Se dice por ahí que cambio de entrenador es victoria asegurada y viendo la necesidad de tres puntos en la moral de los jugadores del Sporting, quizás fuese la decisión más recomendada, pero también se dice que la constancia es un plus y viendo lo que hay en el banquillo, constancia no falta. ¡Ánimo mister! El Molinón le necesita.

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