sábado, 3 de septiembre de 2011

Lo que los clásicos torcieron, lo enderezó La Roja

Imagen de la tángana / marca.com
España volvió a mostrar anoche la peor cara desde que ganara el Mundial hace un año. En la primera parte volvió a ser ese equipo débil en defensa y falto de ideas en la línea medular. Parece que nos estamos acostumbrando a ver esa triste imagen en los partidos amistosos y, además, la baja de Puyol se nota mucho. El experimento del seleccionador con Sergio Ramos, Albiol, Javi Martínez y Arbeloa en la zaga hizo aguas por todos los costados. Por tanto, es vital encontrar una pareja de centrales de garantías para la era post-Puyol: una pareja de baile para Piqué que nos dé seguridad. Podría ser Raúl Albiol, pero su eterna suplencia en el Real Madrid es un handicap cuando llega a la selección. No obstante, confío en Álvaro Domínguez para cubrir ese puesto a medio plazo.
El partido de ayer finalmente salió bien. Pero un campeón del mundo no puede permitirse sufrir hasta esos extremos. Chile se adelantó 2-0 en el marcador con una presión asfixiante que obligaba a Casillas a sacar continuamente el balón en largo, algo a lo que nuestra selección no está acostumbrada. Xavi, Busquets y Xabi Alonso se mostraron como un centro del campo plano y sin ideas, incapaces de hacer llegar balones a los hombres de arriba. Fueron camisetas vacías corriendo por el círculo central. Y fue una auténtica pena, porque Negredo está en estado de gracia, todo lo que toca lo convierte en gol y eso hay que aprovecharlo ante Liechtenstein.
Tras el descanso, la entrada de Don Andrés Iniesta cambió la cara al partido. Cualquier música suena mejor si la batuta la empuña el manchego. El fútbol de la selección volvió a tener sentido y el balón se movió con criterio. El seis marcó un gran gol desde la frontal del área y dio una magnífica asistencia a Fábregas que supuso el empate. Y cuando el partido tocaba a su fin, un piscinazo de Arbeloa provocó el penalty que dio la victoria al combinado español. Lo ejecutó Cesc y lo paró el portero, pero el rechace le cayó al 10, que remató a placer. Me gustó especialmente el detalle del jugador catalán que, tras celebrar el tanto con sus compañeros, se acercó al cancerbero chileno para felicitarle por su parada. Un detalle de jugador grande que está llamado a ser uno de los jugadores más determinantes del mundo con su nuevo equipo.
Un capítulo aparte merece la tángana final. Demasiada violencia para un partido amistoso. Pero aún así, nos dejó buen sabor de boca con algunos pequeños detalles. El revuelo se produjo tras encararse Iniesta con un defensor chileno. Apareció Arbeloa a defender a su compañero de la selección y rival en el campeonato liguero. El defensa madridista recibió una agresión que, fuera de sí, intentó devolver Sergio Busquets. De nuevo se volvió a repetir el caso anterior. También Sergio Ramos apareció por allí repartiendo lo que pudo. Aunque esta situación fue prescindible, se agradece ver que nuestros jugadores, cuando se ponen La Roja, se olvidan de todo lo que ha pasado anteriormente. Ahí no valen piques en los clásicos ni historias raras. Ahí todos reman en la misma dirección. Es el mismo escudo el que adorna sus pechos.

2 comentarios :

  1. A mi me dejo muy mal sabor de boca, y mi lectura es que da igual que sea entre ellos o contra otros: cada vez es más habitual ver a los jugadores españoles en peleas que nada tienen que ver con el fútbol, dando una imagen pésima de macarras. Si siguen así, acabarán danzando por el mundo con la fama de violentos, y no de buenos jugadores que es la única que tendrían que defender.

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  2. Personalmente, veo más completo a Botía que a Domínguez. Tienen talento y cualidades, esperemos que ambos tengan la cabeza en su sitio.

    En cuanto a España, lo de la relajación en los amistosos desde que ganara el Mundial es ya excesiva. Si no quieren jugarlos, que no vayan. Además, últimamente parecen una banda de camorristas en vez de futbolistas. A ver si se dejan de comportamientos de niñato y se enderezan.

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