sábado, 20 de agosto de 2011

La mala educación no es sinceridad

goal.com
Tiempos mejores vivió el madridismo cuando por sus intereses velaban personas que eran capaces de mirar más allá de sus fosas nasales. Recuerdo una época en la que el Real Madrid paseaba su nombre por los estadios del fútbol mundial recibiendo la admiración de propios y extraños. Parece que hace mucho de eso, pero en realidad solo tenemos que irnos un par de años atrás. Con la salida de Manuel Pellegrini, y posteriormente de Jorge Valdano, el equipo merengue dijo adiós al último reducto que quedaba del señorío que tanto ha proclamado el ser superior.
Un club de la dimensión del Real Madrid tiene como meta principal la consecución de títulos. Es el fin de su existencia y no se entiende una temporada sin algún entorchado. Sin embargo, alguien debería recordar que no todo vale. De nuevo, el fin no justifica los medios y la imagen que se está exportando del equipo blanco está echando por tierra casi 110 años de historia inmaculada. Bien es cierto que el pasado año se logró una Copa del Rey, pero el peaje se antoja desproporcionado. No se pueden permitir ciertas conductas propias de patio de colegio, a pesar de que mucha gente quiera confundir la sinceridad con la mala educación.
Los acontecimientos vividos sobre el césped del Camp Nou en el @minuto_91 de la vuelta de la Supercopa deberían avergonzar a los madridistas que aún recuerdan cómo un día Don Vicente del Bosque llevó a lo más alto el nombre del Real Madrid desde el respeto y la mesura.  Pero nada más lejos. Sorprende el incondicional apoyo que la grada del Bernabéu le profesa al técnico actual. ¿Dónde quedan las viejas proclamas de respeto y, si era necesario, admiración al rival? Es triste ver cómo se hipoteca el futuro de una institución centenaria a los designios de un individuo con un peligroso exceso de ego. Aunque para buscar responsabilidades, quizá haya que alzar un poquito más la vista en las gradas del estadio de Conchaespina: si un perro muerde, al que se condena es al dueño. Y es más que probable que ese perro termine mordiendo la mano que hoy le da de comer.

1 comentario :

  1. Estoy completamente de acuerdo. Me gustaría añadir un punto de conflicto más del que muy poca gente habla y que me parece, me atrevo a decir, el MÁS GRAVE de todos los conflictos que puede ocasionar este Don Nadie Portugués: los niños.

    Como bien dijo Mou (el de los Simpsons) en aquel capítulo: ¿Y los niños? ¿Quién se va a preocupar por los niños?. Habría que prestar más atención al mensaje que se le está enviando a estos jóvenes, tan acostumbrados ellos a trasladar al terreno de juego todo aquello que ven a través de sus pantallas de televisión. A los niños se les está diciendo que todo vale con tal de ganar y se les está mandando un mensaje contaminado que nadie se preocupa por rectificar o aclarar.

    Mourinho debería ser un poco más responsable con sus actos, pues no todo el mundo tiene tan clara la naturaleza circense de este deporte (al menos entre los grandes de primera división). La violencia verbal (y ahora también física) demostrada por este impresentable es vergonzosa no ya para el conjunto de la afición madridista, sino también para toda una sociedad como la nuestra en la que el periódico más leído es el Marca; una sociedad en la que los niños (yo incluido) tienen su primer contacto con un periódico a través de las hojas de algunos de estos diarios que, cada vez con menos descaro, mezclan en sus páginas el amarillismo de los tabloides y el rosa de las revistas del corazón.

    Por otro lado, no sorprende en absoluto que la afición blanca le ría las gracias. Al fin y al cabo estamos hablando de un espectáculo en el que las masas alaban ciegamente al mismo jugador que un año antes insultaban. Colores, escudos, simbolismo. Fanatismo.

    Aplaudo vuestro blog porque me parece serio y comprometido y porque escapáis de toda esa basura periodística a la que hago referencia.

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